Illustrazione per un microracconto di Anna Scicolone
Broma del destino
Cuando Jane supo que le quedaban unos meses por vivir, decidió no decir
nada a su esposo. Poco a poco, en el silencio de su soledad, iba organizando su
despedida. Telefoneó a la ex mujer de su marido y le pidió perdón por habérselo
llevado. Sólo añadió que se lo iba a devolver, sin ninguna explicación. Un día
la llamaron del hospital y le dijeron que había habido un intercambio de partes
médicos. «Ya, pensó, un intercambio de partes».
Al poco, la ex mujer murió. Por un error médico no recebió las curas de las que
necesitaba. Jane se sentía actriz no protagonista en una representación puesta
en escena por el destino.

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